martes, 10 de julio de 2018

Duda ante el salto

Tenemos acceso a más megapíxeles,
y menos alegría que hace años;
así la soledad del cajón de verduras a final de mes,
donde vaga una oruga triste
por la irrefrenable belleza de la mariposa caduca.
Este mundo es sombra que huye metódica
y se refugia una vez al día bajo el cuerpo.
No hallamos enciclopedias en la noche,
ni en la madrugada consuelo en la red.
Olvidados en el cinturón perdido de las ciudades,
brazaletes de goma sucia para el último viaje,
torques de guerrero celta grotesco y sin sepultura.
Reconocer las calles en el lenguaje de sus bicis aparcadas.
¿Quién querría ser puta si en todo barrio
casa y pan fueran los mimbres,
cultura y futuro el raíl,
cuerpo y palabra la viga?

Así, solo, el estómago de sílex rasga las miradas:
elegimos no adentrarnos en el océano del lecho
por que somos algo pequeño y gris,
minúsculo y breve fuego de artificio
que enturbia de ruido fugaz
la noche estrellada e inmensa.

Noche de primavera calurosa

Abrigarse en el horno del edredón
por temer al constipado,
primavera inestable en la noche:
precipitaciones tropicales en costado,
mas garganta en sequía;
que no se toquen las rodillas
tejiendo secretos viscosos,
que el sudor no aprisione el cuello
que quiere congelarse suicida.
Gota fría indomable

hermana del insomnio.

jueves, 28 de junio de 2018

POEMAS MUSICADOS

He abierto un bandcamp con poemas musicados. A veces van íntegros, a veces los modifico un poco para encajar tiempos y ritmos.

https://davidsanmartin.bandcamp.com

Mecánica de bicicletas

Salto de la grasa al papel, 
arreglo bicicletas 
y mis manos escritas pasan a ser 
hoja en blanco 
donde el trabajo 
ha trazado mapas, secretos, 
un diario del esfuerzo. 
Mis manos de grasa. 

Hago del día una carga de ladrillos 
y construyo con el tiempo
mi isla, mi castillo. 
Dejando escapar palabras por la red, 
y en la red quedan atrapadas 
palabras pez, 
brillando al sol, 
pidiendo oxígeno. 

Una voz como un oído, 
una voz muda que quiere escuchar, 
que no encuentra vestido 
y en el ruido 
quiere germinar. 

Dejo la llave de allen un momento, 
mirando nubes me siento 
en la escalera. 
Pasa el tiempo, 
y pasa pensando 
y acaricio las orejas de mi perra... 

Certeza de ecuador, certeza de libro medio terminado, 
de los pasos recorridos, 
de golpes recibidos, 
de disparos disparados, 
besos de mercadillo 
y cuerpos rescatados. 

Calendarios siempre fieles, 
de hojas como alas, 
trazan vidas de colores 
cuando cierras la mirada, 
y recuerdas esos gritos, 
esos cantos y pancartas, 
madrugadas clandestinas, 
el café y las tostadas. 

Colocando la cadena 
recuerdo otras que matan: 
las palabras, eslabones; 
y callar, llaves tiradas. 

Dejo la llave de allen un momento, 
mirando nubes me siento 
en la escalera. 
Pasa el tiempo, 
y pasa pensando 
y acaricio las orejas de mi perra...
de mi perra, 
que ha venido a tumbarse 
justito a mi lado, 
cerrando los ojillos 
bajo el sol del verano, 
y los dos nos perdemos, 
cada uno en sus cosas, 
me dan ganas de llorar, 
pero, eh, es por otra cosa. 

Porque todo es tan oscuro 
que se come toda lumbre, 
y no tengo la costumbre 
de ser el primer plato 
de esta bacanal de nadas, 
donde tanta mala gente 
se divierte con la muerte 
y con ella baila un tango. 

Y quiero creer que arreglar mi bicicleta 
es parte de una respuesta 
que se intuye 
en el borde iluminado de las nubes. 

Y que es bueno imaginar 
la vida sin tu presencia 
y atreverse a calcular 
cuándo bajará lo que sube.

https://davidsanmartin.bandcamp.com/track/mec-nica-de-bicicletas

miércoles, 27 de junio de 2018

Deporte al amanecer en junio

En la mañana fresca celebro mi cuerpo.
En el sudor y la golondrina,
en el crocoteo madrugador de la cigüeña,
la torsión y el esfuerzo,
el cariño a esta herramienta de primavera.
En la soledad del cuidado elástico,
la oración a tendones y músculos,
The Blue Nile en los cascos
mientras flotan las promesas del verano,
rosa y azur el viento,
los brazos inflamados de vida
sujetos por una red de venas,
y la frente, manantial de caricias,
nido brillante del secreto de toda esfera física.
Agradezco la mano sugerida,
la mirada abrupta y sonrojada,
agradezco saber que planto fuertes
los pies en la arena de este coliseo.
Cuando el miedo es quien guía la lucha
y no el honor,
cuido de mi torso y mis rodillas,
presto a la confidencia o al puñetazo torticero.
Construyo puentes en el calendario
cuando elevo la mandíbula sobre el horizonte.
Equilibro una balanza de mercurio
al besar el suelo en series de treinta repeticiones.
Es una fiesta mi cuerpo, una barricada,
un verso atragantado en la tráquea del titán.
Es un grito contra la rebaja de las pensiones
y la subida de la edad del pensionista.
En un mundo que nos quiere efímeros, obesos,
medicados, prematuros, frágiles...
En un mundo en el que la tasa de ganancia
se revuelca enlodada en las tasas de mortalidad,
el enemigo es una respiración pausada, calma,
en un cuerpo tenso y listo para la guerra.

viernes, 22 de junio de 2018

La piara

Malditos ladrones de aire.
Vuestra ingle muerta, ingle que mata,
no podrá, nunca,
robarnos las caricias.
No cederemos este reducto.
Seréis ceniza y vergüenza
en vuestras hijas.

Despertares de madrugada II

Sé que es el calor,
orinarse,
un brazo dormido,
una sed de púa.
Sé que es el cuerpo
y la línea que traza.

Y aún así,
ser disparado en la noche
por lo recto de tu hombro curvo,
la fábula secreta en un rincón efímero,
risa leve,
la cercanía de miel perenne,
júpiter de almendra tu iris...

En el futuro soplan vientos
jugando entre las ruinas
de nuestras ciudades;
sombras de sueño y motor bailan torpes
en ecos cada vez más débiles.