Cada ciudadano de bien y de mal
guarda un genocida deseando
recibir órdenes en las que ocultarse.
Todos los soldados son desconocidos
tarde o temprano.
La cuadratura del círculo es sólo
una cuestión de algoritmo en redes.
No en vano habitamos un lugar
donde el más poeta y comunista
también puede ser un violador
con una canción desesperada.
Habitando los áticos de lujo y sueños de neón
o cajas de cartón en túneles bajo el asfalto
el oligarca y el yonki
venderían ambos a su madre
porque siempre quieren más.
Llevamos en nuestras venas
una crueldad irremediable y honda
como la nostalgia genética del mar,
una crueldad inevitable y tan triste.
Lo doble efímero de las rosas en tumbas
es doblemente doloroso también
cuando las rosas no tienen objeto limpio.