miércoles, 2 de abril de 2025

El tiempo es un perro viejo

El tiempo es un perro viejo
y su constantes se pierden
o extreman en la decadencia:
la obsesión vacía de mirar al vacío;
orinar al olor del asfalto;
insistir con tirones yermos
en volver compulsivamente 
a un hogar perdido.
El tiempo es una lombriz
que horada este humus
condenado a lo cíclico
sin dejar atrás otra cosa
que átomos en singladura casual.

miércoles, 29 de enero de 2025

Cuando las rosas no tienen objeto limpio

Cada ciudadano de bien y de mal
guarda un genocida deseando
recibir órdenes en las que ocultarse.
Todos los soldados son desconocidos
tarde o temprano.
La cuadratura del círculo es sólo
una cuestión de algoritmo en redes.
No en vano habitamos un lugar
donde el más poeta y comunista
también puede ser un violador
con una canción desesperada.
Habitando los áticos de lujo y sueños de neón
o cajas de cartón en túneles bajo el asfalto 
el oligarca y el yonki
venderían ambos a su madre
porque siempre quieren más.
Llevamos en nuestras venas
una crueldad irremediable y honda
como la nostalgia genética del mar,
una crueldad inevitable y tan triste.
Lo doble efímero de las rosas en tumbas
es doblemente doloroso también
cuando las rosas no tienen objeto limpio.

sábado, 25 de enero de 2025

No es el barco quien se ancla...

No es el barco quien se ancla
al fondo del mar;
son los océanos
quienes amarran los viajes
y alejan las costas del marino.
Las anclas se inventaron
para echar raíces
o para no encontrarlas nunca.
Vivir con los pies en la tierra
es asegurar el naufragio.

jueves, 23 de enero de 2025

Si es la labor humana acotar...

Si es la labor humana acotar,
amasando en figuras
lo que acontece y luz así,
orden al caos cruel,
qué hace el hombre degollándose
por los dioses que inventa;
qué hace este mono triste 
sino confirmar su derrota
frente al desorden.
Qué hace el hombre 
sino llorar su orfandad,
abrazar a su asesino,
amar a su violador,
rescatarse de su ciénaga
cuanto más se hunde.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Micro abierto


 

García Márquez en un contenedor


García Márquez dejó salpicado
con escasas gotas
Moscú
algunos libros firmados
para sus amigos
moscovitas 
décadas después la biblioteca
de sus amigos
moscovitas
acabó
en contenedores en el patio
común del bloque de pisos
de la larga calle
Usievitsa
las firmas y dedicatorias de Gabo
y sus amigos moscovitas
descansaban en 
la basura
y ahora en mi salón reposan
sus palabras tristes
sabiendo el gris
de la calle

martes, 5 de noviembre de 2024

El viaje a ninguna parte

A dónde queréis viajar
en simulacro de huida,
almas de cántaro.
si en la playa más remota
sigue habiendo una bala,
si en las ruinas sólo hay cicatrices
y en cada amanecer
se repite el mismo alarido de dolor.
De quién queréis huir
si al volver a casa al alba
todavía sentís que es demasiado pronto,
porque habéis perdido
todas las batallas
y os aterra abandonar el día anterior.
“Viajo por aburrimiento de mí mismo”:
qué poco tienes que ofrecerte
y cuánto dependes del resto
en tu soledad última de individuo
impostado.