jueves, 5 de marzo de 2026

Vínculos

Qué grandes y fáciles son los vínculos
con lo que ya no existe.
Todos los vínculos son centrípetos
y concéntricos, todo es una noche.
La noche no es aire, vapor, piel:
es un adoquín contra mis cristales.
No cae la noche, se me cae,
estalla en pedazos
cada vez más azafranados.
La noche y los recuerdos son fuertes
como el hierro condenado al óxido
y la descomposición.
Con un hilo de voz se ha tejido
todo esto que me vincula.
Cuando me aseguras al oído
que todo irá bien
confirmas dos cosas: que todo
se ha torcido y que estás
demasiado cerca.
Me dices que hay algo
más allá de lo que vemos
pero así afirmas lo contrario:
si algo precisa del verbo para tomar forma,
sólo existe en las palabras, que son viento,
que al nacer mueren perdiendo lo que guardan.
Da risa creer que la escritura es resistencia.
Como si la escritura previamente
no conformara el mundo a resistir.
Los vasos son celdas que retienen líquidos,
depósitos para lo que venga:
no pueden ser comunicantes.
La ruptura es inevitable,
y de ella algunos construyen políticas,
teorías, grandes gestos de liberación,
una bandera, un sentido de vida.
Para mí la urdimbre de los días
que construye sin academias
es la grieta, la brecha y su distancia.
Es es el vínculo que escojo,
el que se rompe al completarse
y se completa al romperse.

miércoles, 4 de marzo de 2026

La carga emocional de los números

Dicen que los números son fríos
y rectos, exactos.
Pero dime de esa borrasca
que determinado número de teléfono
todavía despierta en tus noches.
Dime de esa tristeza al recordar
el número del portal donde creciste,
dime del pasar lista hasta alcanzar
los treinta y cinco alumnos
hace ya cuarenta años,
lo que el año dos mil producía
por mil novecientos ochenta y cuatro
en nuestras mentes infantiles,
el diez imposible de tocar
en determinada asignatura,
los veinte años buenos
que con suerte nos quedan.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Cabronías XXXVI

Todos vivimos en nuestro propio mundo,
y todos ellos son propiedad privada
que rentamos a precio de oro.


Mi cuarto es un espacio enorme, cósmico
cuyos límites nunca alcanzaré,
donde mi voz se pierde en eco infinito.
Y me pides que salga a la calle…


Hoy la tele nos ha dicho
a qué activista llorar
y en qué medida indignarnos.
Otra vez.


“Sexo, drogas y rock’n roll”:
pasillo cuatro,
grandes descuentos,
aproveche la oferta.


Conrad no escuchó bien las últimas palabras de Kurtz:
“El amor….  el amor….”


No me arrepiento de ajusticiar al asesino
con mi silencio que lo remata,
no es mi problema si el asesino no acepta
el resultado inevitable de su propia aritmética.


Contra toda lógica y faltando al respeto
a la física más básica hay quién pretende
que la equidistancia sea
el punto más cercano a algo.


Se nos cae la casa encima sin remedio
porque sólo entendemos el mundo
como un habitar y no como un combate.


Os dejasteis treinta monedas de plata
para mataros a fondo en la noche del sábado
y yo por menos cabalgo montañas blancas
la mañana del lunes.


Levantar la vista de la pantalla
para descubrirse en otra pantalla.
Llevar todo un todo en el bolsillo
y no aprender nada.


Uno de los grandes triunfos del capital:
hacer pasar sus heridas
por procesos biológicos,
naturales y dialécticos.


La normalidad que crea
y permite las hambrunas
ya asoma en el niño:
los padres,
Openheimers de barrio degradado.
le ríen las gracias.
La reacción en cadena
empieza en tu calle

lunes, 5 de enero de 2026

2026: POR TODO ESTO ME ALEJO

Nos pensamos a contracorriente
cuando más rebaño fuimos y supe
que habíamos perdido la guerra.
Los grandes gestos
sólo cubren pequeñas miserias.
Pasan los días rápidos,
pasan los días lentos;
lentos porque no terminan de dar fruto,
rápidos porque nunca vuelven.
Ya no aprecio los sueños
—y menos a los soñadores—
por ser la pataleta última
de quien busca un dios y anhela
un profeta, esperando
que las matemáticas sean soñadas.
Prefiero las cosas porque sí.
Soñar con la revolución
es firmar su sentencia de muerte.
¿Dónde encontrar 
en este inicio de vejez un lugar
en que el hombre no salpique más,
al menos no tanto?
La existencia del genocida pasa
a justificar en justa medida
un nuevo genocidio.
En Navidades el ruido no hace
sino crecer y así parece
que la furia mengua.
Los tentáculos y sus eslabones
no se dejan ver pero ahí están,
digitales y cada vez
más bajo nuestra piel.
No hay empresa cosmética capaz
de tapar las miserias
de esto tan desollado.
Todo está tan oscuro
por esta transparencia.
Todos somos los últimos habitantes
de este tiempo. 
Nos hallamos entre Escila y Caribdis
pero sin Ítaca a la que volver.
Qué sentido tiene conquistar nada
que no esté ya contigo.
Por qué aprobar un acto de guerra
cuando la distancia es un manifiesto.
No dejo la figura en primera línea
de combate donde hay sombra
y nada más.
En su lugar es inevitable abandonar
allí la memoria, la voluntad,
lo que se ha querido,
por lo que se apostó,
lo quisimos o creímos amar…
Y por supuesto todas las veces
que me cagué de miedo.
Ya no me hace gracia alguna
este ordenar los estantes
justo antes de impactar
la onda expansiva.
Los platos sucios
como paredón o condena,
el girar y el tiempo sin objeto.
Puede que sea un poema,
pero nada poético hay 
en lo cotidiano per se.
He dejado de buscar:
se busca lo que no se encuentra.
Lo más absurdo
de lo que pretendemos trascendente
es un lugar lleno de locos,
saturado de grafómanos
y gentes perdidas
en reflejos de charcos.
Y todo ello se vende
como solución o coartada.
No sé qué ser:
corcho, islote, alga, arena en el fondo
cuando llegue el temporal
que se barrunta.
Hemos olvidado todo
para así tener una excusa.
Opto por hacer feroces canciones punk
gritando porque la calma
de este cementerio me aterra .
El juego de espejos ha sucedido
a la lucha de clases
y así andamos, con vértigo,
mareados.
La supervivencia como exención
para una condena de total conformidad.
Cuando todo cambia para que nada cambie
la nostalgia de la luz es un deber
y no un tropiezo.
Construimos una identidad transgresora
a base de fragmentos indultados por inocuos.
Así aullamos bajo la normativa de turno.
¿Acaso queda alguien
que se pueda encontrar a sí mismo
sin la correspondiente tarifa de datos?
Qué plenitud haberos expulsado
a todos de mis páginas todas,
qué certeza de vía láctea en verano,
qué totalidad de cumbre
cuando la ventisca de alfileres blancos,
qué solución absoluta como el sonido
de un río que rompe lejos de las ciudades.
No merece la pena volver
a buscar el libro perdido
si el viaje escribe sus propias líneas.
Así, la pérdida es una ganancia.
Así, la vida humana no es sagrada.
Cómo va a ser sagrado algo
que aun condenado a morir
va matando en su cabotaje.
Ningún recién nacido es deseado.
Es la madre quien desea algo imposible,
y sólo encuentra un pálido placebo
al cabo de nueve meses.
Hemos construido civilizaciones
persiguiendo un rayo de luna.
Y sigue girando la noria
con sus cubos de flema y sangre.



jueves, 25 de diciembre de 2025

La ex izquierda

El Che Guevara ya es un funko
cuando se piensa que el capitalismo
se sostiene sin el tráfico de drogas
ni el comercio de armas;
hay gente que ni ha oído hablar
de la zona especial norte,
gente que en The Wire sólo encuentra
chascarrillos intelectualoides.
Ese tipo de persona convencida
de que en la Unión soviética
sólo se triunfaba y vivía pleno por terror.
Ese tipo de individuo creyéndose comunista
pretende abrir fronteras bajo el capitalismo.
La izquierda ha quedado reducida
a intentar limar un mundo
que sólo existe en ángulos con filo.
Las viejas militancias,
las antiguas ideologías
son hoy un miembro fantasma
amputado por la posmodernidad.
El cojo intenta caminar
con la pierna que falta.
El manco llevarse la comida a la boca
con una mano que no existe.
El que cuestiona el mundo
esgrime un escalpelo romo
pensando que con él
abre las carnes de lo que es...
Y lo que es, es lo que es
y no lo que vemos o sentimos
o pretendemos ignorar.



miércoles, 17 de diciembre de 2025

El viernes

El viernes:
cuando abandonamos una rutina
absurda al servicio del capital
para sumirnos en una rutina
estúpida y embrutecida
al servicio del capital.
Qué sería del capital
si no os aflojara la cadena
un poco cada noche, cada finde,
cada vacaciones.
Cuando las moscas se suicidan
contra nuestras pupilas;
cuando nos asalta una secuencia
de instantes mostrando
nuestras vidas en zoom inverso
presas en un reloj de arena;
cuando el mundo te corta
y de la herida sólo brota agua,
aire o paja o hilo leve,
una suerte de otoño desilusionado
consciente del ciclo sin futuro.
Nuestro reflejo
multiplicado al infinito
entre dos espejos enfrentados,
nuestro reflejo número tres mil
quinientos doce gritando:
“soy único”
en ese alejarse eterno
cada vez más minúsculo.
El viernes que nos enloquece
por vernos desde fuera.




viernes, 12 de diciembre de 2025

Cabronías XXXV

Leer poesía en la cola
de la caja del Carrefour:
hay quien ve en ello
una forma de resistencia.
Pero es la confirmación
de una derrota absoluta.




No idealizo el pasado,
envidio su futuro,
echo de menos su potencial,
su diccionario de exactitudes.
Nada más terrible
que la nostalgia de un cadáver,
salvo el compromiso
con lo que está muerto
y no lo sabe.




Estar contra el fascismo
no es una fobia;
estar contra la religión
no es tener una fobia;
estar contra un sistema político teocrático
no es una fobia.
El gran capital carga sus pecados
sobre nuestras espaldas.




una cumbre llena de gente
es imposible de escalar
es imposible de coronar
subir a lo más alto
para caer a lo más sucio
de un martes en metros atestados




Madurar es aprender
a conformarse con vivir
en un metro cuadrado
al que llamar universo.




El mundo progresa sólo
cuando se invierte 
la pirámide de Maslow




La música es sólo otra forma de cobardía.





Sólo es casualidad aislada
si no disponemos de tiempo
ni infraestructura
para confirmar un patrón.




Con el buen tiempo
el mundo se llena de idiotas
escuchando reggaeton y dando la nota.
Al buen tiempo muy mala cara.