viernes, 3 de abril de 2026

Los moralistas confusos

No me dejasteis presentar mi libro,
porque mis libros no pagan putas ni guerras
ni dan casa a los que vienen en patera
para que os sintáis buenas personas.
La solidaridad del algoritmo,
programada y bífida,
se cobra una alta tasa
de daños colaterales.
Vaciáis con urnas países de gente
tras pasarles un rodillo de fuego
y me escupís cuando maldigo
la tierra quemada que pagáis con gusto.
Os están robando las calles
y han conseguido finalmente
que os sintáis culpables por ello.
Todo anda boca abajo y hacia atrás.
Recordáis lo que nunca ocurrió,
pronosticais lo que nunca ha ocurrido
y esperáis a que venga lo que ya está aquí,
y cuyo nombre olvidasteis por miedo
a la posibilidad de vuestra voz discordante,
una voz de curso diferente, desafinada.
No podéis resolver vuestras grietas,
únicas y de nadie más,
y decidís con furia despechada
cambiarnos la historia a todos.
Estudiando las pequeñas grietas del azulejo,
puede que alabando su belleza casual
pero matemática:
así se nos está cayendo la casa encima.
Todavía no he matado a nadie,
decís bromeando
con el tenedor goteando sangre,
fantaseando además en vuestro rencor.
Habláis de la luz
y de una ausencia de límites,
y lo hacéis con la esperanza confusa
de que las palabras basten
para derribar la celda
desde la que protestáis tan cómodamente.
Los gritos suenan más fuertes
cuanto más pequeños son sus muros.
Siempre dispuestos a romper
la lógica de las escaleras
y colgar los espejos cabeza abajo.
Siempre en el lado incorrecto de la historia,
en la quinta columna desnortada.

sábado, 14 de marzo de 2026

No aspiro a vivirlo todo

No aspiro a vivirlo todo

porque en estas paredes no hay eco.

Para qué meterme en lo profundo

si apenas me queda espalda

para tanta carga y tan poco tiempo.

Ser un hombre es un espacio enorme

donde sólo proyecto una sombra ridícula.

Sólo estoy, sólo soy,

sólo en este lugar inmenso donde resuena

la idea de ser hombre.


sábado, 7 de marzo de 2026

Llevo una pala en el coche siempre

Llevo una pala en el coche siempre,
con la que retiro del asfalto
en carreteras secundarias
animales reventados
por exceso de civilización.
Por eso me resulta tan fácil
apartar de mi camino
tantas cosas que mueren.
Sólo este mes he retirado
un zorro, tres liebres, un tejón.
Qué carnicería.
Me pongo cada vez el chaleco
para ser visto por los imbéciles
que no ven mas allá
de su carrocería,
que sólo ven su pedal
y que llegan tarde siempre
a todo en la vida:
las cosas del retraso.
Aparto el coche en un sembrado,
camino por el arcén
si la cuneta está embarrada.
Llego al dibujo partido
del pobre animal roto,
como este mundo roto,
con una mueca grotesca
en lo que fuera un rostro,
la mueca de un presidente
impreso en un billete o moneda.
A veces me dan arcadas
cuando introduzco
bajo el cuerpecillo desconyuntado
la pala y me acuerdo de la mermelada
que unté en el pan en la mañana,
hace una eternidad.
Me endurezco y nervudo catapulto
una carcasa desastrada
por encima de un vallado,
o lejos a los surcos,
donde no haya un nuevo riesgo
de absurdo y sangre,
donde un ratonero o un buitre
estén a salvo,
donde no deba volver a bajarme
del coche armado con una pala
otra vez, y otra vez volver
a odiaros tanto
al levantar un cadáver inocente
del alquitrán culpable.

viernes, 6 de marzo de 2026

Abrieron las puertas

Abrieron las puertas
de par en par al mundo,
y el mundo entró en tromba:
con sus campos de concentración,
su napalm, su pederastia
y sus dioses barbudos
de espada enrojecida.
Desde cuándo el mundo
es la primavera…
La esquizofrenia
de lamentar bombardeos
cuando votaron qué misil comprar,
a sabiendas, o peor aún:
sin saber, a ciegas.
Cuánto más escupieron
su culpa a los otros
más cubiertos de saliva quedaron.
Abrieron las puertas al invierno
y no entendieron el frío.

jueves, 5 de marzo de 2026

Vínculos

Qué grandes y fáciles son los vínculos
con lo que ya no existe.
Todos los vínculos son centrípetos
y concéntricos, todo es una noche.
La noche no es aire, vapor, piel:
es un adoquín contra mis cristales.
No cae la noche, se me cae,
estalla en pedazos
cada vez más azafranados.
La noche y los recuerdos son fuertes
como el hierro condenado al óxido
y la descomposición.
Con un hilo de voz se ha tejido
todo esto que me vincula.
Cuando me aseguras al oído
que todo irá bien
confirmas dos cosas: que todo
se ha torcido y que estás
demasiado cerca.
Me dices que hay algo
más allá de lo que vemos
pero así afirmas lo contrario:
si algo precisa del verbo para tomar forma,
sólo existe en las palabras, que son viento,
que al nacer mueren perdiendo lo que guardan.
Da risa creer que la escritura es resistencia.
Como si la escritura previamente
no conformara el mundo a resistir.
Los vasos son celdas que retienen líquidos,
depósitos para lo que venga:
no pueden ser comunicantes.
La ruptura es inevitable,
y de ella algunos construyen políticas,
teorías, grandes gestos de liberación,
una bandera, un sentido de vida.
Para mí la urdimbre de los días
que construye sin academias
es la grieta, la brecha y su distancia.
Es es el vínculo que escojo,
el que se rompe al completarse
y se completa al romperse.




miércoles, 4 de marzo de 2026

La carga emocional de los números

Dicen que los números son fríos
y rectos, exactos.
Pero dime de esa borrasca
que determinado número de teléfono
todavía despierta en tus noches.
Dime de esa tristeza al recordar
el número del portal donde creciste,
dime del pasar lista hasta alcanzar
los treinta y cinco alumnos
hace ya cuarenta años,
lo que el año dos mil producía
por mil novecientos ochenta y cuatro
en nuestras mentes infantiles,
el diez imposible de tocar
en determinada asignatura,
los veinte años buenos
que con suerte nos quedan.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Cabronías XXXVI

Todos vivimos en nuestro propio mundo,
y todos ellos son propiedad privada
que rentamos a precio de oro.


Mi cuarto es un espacio enorme, cósmico
cuyos límites nunca alcanzaré,
donde mi voz se pierde en eco infinito.
Y me pides que salga a la calle…


Hoy la tele nos ha dicho
a qué activista llorar
y en qué medida indignarnos.
Otra vez.


“Sexo, drogas y rock’n roll”:
pasillo cuatro,
grandes descuentos,
aproveche la oferta.


Conrad no escuchó bien las últimas palabras de Kurtz:
“El amor….  el amor….”


No me arrepiento de ajusticiar al asesino
con mi silencio que lo remata,
no es mi problema si el asesino no acepta
el resultado inevitable de su propia aritmética.


Contra toda lógica y faltando al respeto
a la física más básica hay quién pretende
que la equidistancia sea
el punto más cercano a algo.


Se nos cae la casa encima sin remedio
porque sólo entendemos el mundo
como un habitar y no como un combate.


Os dejasteis treinta monedas de plata
para mataros a fondo en la noche del sábado
y yo por menos cabalgo montañas blancas
la mañana del lunes.


Levantar la vista de la pantalla
para descubrirse en otra pantalla.
Llevar todo un todo en el bolsillo
y no aprender nada.


Uno de los grandes triunfos del capital:
hacer pasar sus heridas
por procesos biológicos,
naturales y dialécticos.


La normalidad que crea
y permite las hambrunas
ya asoma en el niño:
los padres,
Openheimers de barrio degradado.
le ríen las gracias.
La reacción en cadena
empieza en tu calle