sábado, 1 de agosto de 2026

Me siento más humano cuanto más me alejo del hombre

No oigo nada en el silencio de los bares
donde berrean los borrachos
en su delirio químico
cuando huyen aterrorizados  de la noche.
Quieren quemar Madrid cada noche de finde,
cumpliendo obedientemente con el programa.
Por eso me voy, me echáis de las calles,
me rompéis todas las librerías,
acudo al llano y al monte.
Me ensordece este horizonte 
de trigo y cebada
donde el aire busca islas de frío insinuado
al amanecer.
Creo que por ello me siento más humano
cuanto más me alejo del hombre.
A veces pienso si cerrar las puertas,
tantas,
será cerrar mis manos.
Luego valoro el silencio
y recuerdo que es imposible
ponerle puertas al campo.
Anochezco lejos de vosotros
y llego a creer en la posibilidad
de dormir tranquilo.
A veces los destellos me engañan,
hasta que su nada se hace evidente
dentro de esta gran nada
que sólo ignoran las bacterias.
Quiero pensar que cuando muere el fulgor
aparece el progreso que trae la penumbra.
Sólo en la oscuridad hay motivos
para la luz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario