jueves, 18 de septiembre de 2025

El bosque es un dragón

Cuando los árboles pierden sus escamas
el bosque es un dragón que, cansado
de verano, se mimetiza con el otoño
y abandona sus colores tersos para
adquirir un ondular dorado al viento
y finalmente deja a la vista
sus huesos hasta la primavera.
El enorme saurio no se avergüenza
de su desnudez de esqueleto, sabe
que en esos nudos y líneas
quebradas aguardan los frutos,
todas las flores
en la espera
de lo que siempre retorna.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Somos nosotros, los que aplastamos

Somos nosotros, criaturas fugaces,
quienes dan nombre a la eternidad.
Somos nosotros, los que dictamos
un embargo con sus niños muertos,
quienes piensan la democracia.
Somos nosotros, los que aplastamos
y herimos entre carcajadas
al débil, a la hija o a nosotros mismos,
quienes  se consuelan en dioses
para aliviar la tristeza sin consuelo
de los calendarios leídos a la inversa.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Cabronías XXXIV

Si éramos felices y no lo sabíamos
quizá la felicidad no exista,
quizá la felicidad sólo sea un horizonte.


Ser joven no es una cuestión de edad sino de nicho de mercado.


Sentirse más vivo que nunca precisamente porque toda esta muerte que nos rodea nos ha derrotado.


La infancia se ha extendido hasta la veintena
y sólo consiste en la repetición
de consignas y gestos de consumo
que impone un algoritmo
que se piensa a sí mismo.


El tercer Mundo no comienza
en el saqueo o la ausencia de recursos;
comienza en la ausencia de valores de un yo
que vive en lo inmediato como único.


No me importa delegar y ceder a un liderazgo: todo el mundo necesita una brújula
y son muy pocos los buenos marineros.


El poeta intenta con sus aforismos
domar el mundo
para no cagarse de puro terror.


Borrar una ciudad con una bomba termobárica
y subirlo a Tik Tok: eso somos.


Si compara a Hitler con Stalin cierra el libro: o es un sofista y su boutade, o es el enemigo.


La libertad solo es cuando dejamos
de ser conscientes de ser.

La libertad solo es posible
cuando desaparecemos
de nosotros mismos.


Todos tenemos una ética de la hostia
hasta que nos ponen de mala hostia.


Porque lo eres yo no te creo, hermana.


No creo en el más allá
de ninguna religión que lo prometa,
porque no me salen las cuentas:
¿quién cambia la eternidad
por ochenta años impolutos?
Me huele a estafa, primo.


Los que no se mojan están empapados;
los que no se pringan son los más pringados.


Celebrar el cuerpo que cruje, que se duele, porque ha conseguido llegar en su aventura hasta el tendón osificado. Cómo respetar a quienes hablan del cuerpo
por miedo a hablar del mundo.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Primero vivir, luego filosofar

Primero vivir, luego filosofar, 
dicen que dijo un griego antiguo.
Pero cómo vivir sin saber por qué
y seguir llamándose humano.
Haciendo cosas dejamos de ser
lo que somos y pasamos a ser
algo diferente, por tanto
sólo somos en la dialéctica
y sólo nos reconocemos
en su estudio.
Es imposible vivir sin filosofar
y seguir llamándose humano.
Ser humano es un condecoración
que se consigue con crudo esfuerzo
en una trinchera.
Si en las ramas de los árboles
sólo veis las ramas de los árboles,
volved a las ramas de los árboles.
Joder.

Lo que hice en el Panduro de este año.



domingo, 31 de agosto de 2025

Decir las cosas por lo que son y no por su nombre

Entiendo por qué hablar

sin miedo alguno al lenguaje,

sin el temor a las palabras,

con esa capacidad absurda y arrojada,

irresponsable de nombrar los nombres.

Lo entiendo:

la mayoría de diccionarios que habitamos

tratan al mundo con la excusa de su piel

y nadie,

casi nadie logra arrancarse el miedo

a decir las cosas por lo que son

y no por su nombre.

Así “trabajo asalariado” debería ser

“callejón sin salida” o “disparo de fogueo”;

así “inmigración” debería ser

“ejército de reserva de parados” o

“terapia para proceder a una desmemoria”;

así “éxito” debería ser

“habitar el correcto lugar en el anaquel

correcto del supermercado”.


sábado, 30 de agosto de 2025

Donde la gramática sea diferente

En el amor de los cuerpos me basta
el estigma de mi mano
y el segundo lenguaje tan críptico
de los objetos directos e indirectos.
Con ello comprender por lógica
de lo cercano imposible la esencia
que vertebra el fracaso global y colectivo.
Cuando tú ves una montaña
yo veo un alejarse, un esconderse,
una razón última para interponer
entre nosotros (todos vosotros y yo),
aún más montañas.
Colocaré en equilibrio, con triste voluntad,
una cima sobre otra, una escalera de picos
para encontrarme todavía más lejos,
más sordo a vuestros delirios,
hacer de vuestras calles el árbol
que al caer no produce ruido alguno.
Aunque haya fiestas en la luna,
inmorales y embrutecidas,
todo me dará igual:
sé que moriréis del mismo modo.
Aunque esta noche tenga
una luz tan especial
que no acabe en sus estrellas,
no seré nunca salvo
cálida hebra en la madrugada,
donde la música repita
lo que tanto se lleva esperando;
aunque haya en esta noche palabras
que sólo podían haberse dicho
mientras se dormía o antes de nacer
o en algún libro que no hubieras leído…
Y aunque esta noche fuera perfecta,
de verdad sola en su ser,
sin repetición posible…
también acabaría su cadáver hinchado
tarde o temprano devuelto por las olas,
sin reparo del mar.
En el amor del mundo la noche es grave
como un verano que finaliza.
Me basta ver amanecer para saber
que la luna volverá con su peso,
y por ello no dejaré de buscar otras montañas
donde la gramática sea diferente.