viernes, 6 de marzo de 2026

Abrieron las puertas

Abrieron las puertas
de par en par al mundo,
y el mundo entró en tromba:
con sus campos de concentración,
su napalm, su pederastia
y sus dioses barbudos
de espada enrojecida.
Desde cuándo el mundo
es la primavera…
La esquizofrenia
de lamentar bombardeos
cuando votaron qué misil comprar,
a sabiendas, o peor aún:
sin saber, a ciegas.
Cuánto más escupieron
su culpa a los otros
más cubiertos de saliva quedaron.
Abrieron las puertas al invierno
y no entendieron el frío.

jueves, 5 de marzo de 2026

Vínculos

Qué grandes y fáciles son los vínculos
con lo que ya no existe.
Todos los vínculos son centrípetos
y concéntricos, todo es una noche.
La noche no es aire, vapor, piel:
es un adoquín contra mis cristales.
No cae la noche, se me cae,
estalla en pedazos
cada vez más azafranados.
La noche y los recuerdos son fuertes
como el hierro condenado al óxido
y la descomposición.
Con un hilo de voz se ha tejido
todo esto que me vincula.
Cuando me aseguras al oído
que todo irá bien
confirmas dos cosas: que todo
se ha torcido y que estás
demasiado cerca.
Me dices que hay algo
más allá de lo que vemos
pero así afirmas lo contrario:
si algo precisa del verbo para tomar forma,
sólo existe en las palabras, que son viento,
que al nacer mueren perdiendo lo que guardan.
Da risa creer que la escritura es resistencia.
Como si la escritura previamente
no conformara el mundo a resistir.
Los vasos son celdas que retienen líquidos,
depósitos para lo que venga:
no pueden ser comunicantes.
La ruptura es inevitable,
y de ella algunos construyen políticas,
teorías, grandes gestos de liberación,
una bandera, un sentido de vida.
Para mí la urdimbre de los días
que construye sin academias
es la grieta, la brecha y su distancia.
Es es el vínculo que escojo,
el que se rompe al completarse
y se completa al romperse.

miércoles, 4 de marzo de 2026

La carga emocional de los números

Dicen que los números son fríos
y rectos, exactos.
Pero dime de esa borrasca
que determinado número de teléfono
todavía despierta en tus noches.
Dime de esa tristeza al recordar
el número del portal donde creciste,
dime del pasar lista hasta alcanzar
los treinta y cinco alumnos
hace ya cuarenta años,
lo que el año dos mil producía
por mil novecientos ochenta y cuatro
en nuestras mentes infantiles,
el diez imposible de tocar
en determinada asignatura,
los veinte años buenos
que con suerte nos quedan.