Abrieron las puertas
de par en par al mundo,
y el mundo entró en tromba:
con sus campos de concentración,
su napalm, su pederastia
y sus dioses barbudos
de espada enrojecida.
Desde cuándo el mundo
es la primavera…
La esquizofrenia
de lamentar bombardeos
cuando votaron qué misil comprar,
a sabiendas, o peor aún:
sin saber, a ciegas.
Cuánto más escupieron
su culpa a los otros
más cubiertos de saliva quedaron.
Abrieron las puertas al invierno
y no entendieron el frío.
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