Dicen que los números son fríos
y rectos, exactos.
Pero dime de esa borrasca
que determinado número de teléfono
todavía despierta en tus noches.
Dime de esa tristeza al recordar
el número del portal donde creciste,
dime del pasar lista hasta alcanzar
los treinta y cinco alumnos
hace ya cuarenta años,
lo que el año dos mil producía
por mil novecientos ochenta y cuatro
en nuestras mentes infantiles,
el diez imposible de tocar
en determinada asignatura,
los veinte años buenos
que con suerte nos quedan.
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