sábado, 18 de julio de 2026

Leo mucho por no pensar en nada

Leo mucho por no pensar en nada.
Pienso mucho para no pensar
qué hacer con lo que leo, 
como queriendo dejarlo al paso
del que venga detrás en este camino
por donde nadie viene.
Uso desodorante y así
la vida me parece posible.
En mis libretas hay diferentes trazos
y colores, diferentes tintas y tiempos,
distintos materiales,
el mismo caos confuso.
Nada es luz bajo el foco que ciega.
No tengo nada más que decir
sobre lo que ya he dicho
en mis líneas sobre la nada.

Lo cotidiano
como comprobar el correo
o la cuenta bancaria
es el infierno en la tierra
o la revelación del paraíso
dependiendo de tu lado de la barricada
en la lucha de clases.
Saberse vivo es saberse muerto.
Caigo sin paracaídas
cada mañana
al despertar,
cuando brutalmente entiendo
que la luz sólo es posible
por no hallar oposición.

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