Vamos a cerrar los días por falta de uso
o por la ausencia de público adecuado,
de clientes satisfechos.
Queda clausurada la temporada de cielos
por exceso de simios y sus heces.
Tanto esfuerzo para fabricar relojes
que sólo guardan una cuenta atrás.
Millones de agendas que anotan los muertos pasados,
las guerras sucedidas, estas ciudades de ácido láctico.
Ordenadores cuánticos para confirmar
que somos una enorme mierda.
Orgullosa ante el espejo, eso sí.
Planos y arquitecturas que permiten ver lo abierto
de nuestras heridas de hemofílico.
Una fórmula química destilada con esfuerzo de siglos
para llegar a la ceniza igual.
El absurdo de una cosmonauta y su nave sonda
en viaje condenado al inicio,
atado al círculo de lo cruel que no sabemos dejar de ser.
Descansar bajo el sol azul
cuando la radiación inextinguible
termine de limpiar nuestras rótulas y cuencas,
con los cielos bien candados por quiebra de negocio.
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