jueves, 18 de febrero de 2021

Si al oligarca le interesa la eutanasia....

Si al oligarca le interesa la eutanasia

ten por seguro que ya ha calculado

cuántos viejos le sobran

y qué jubilaciones podrá recortar.
Una hamburguesa cubierta de oro

no se paga sola.
Los bolsos en los que caben las vidas

de tres familias no se pagan solos.
No se paga solo este estallido constante

y pulsando bajo nuestros lechos.


Girar la esquina es imposible en la cuadratura del círculo.
Cambiar de rumbo es imposible al plegar nuestro tiempo y nuestro espacio

Justificar la prostitución

porque “hay que hacer algo mientras”,

aplanando el camino para el martillo cruel;

justificar el abuso salvaje y poder comprar así,

a la larga y con lógica de progresista hipócrita

tus zapatillas suturadas en pieles infantiles.
Nos llevan la delantera en todo

porque conducen todos los trenes,

y cualquier carro al que suba el arribista

es parte del monopolio uberizado del transporte.

Girar la esquina es imposible en la cuadratura del círculo.
Cambiar de rumbo es imposible al plegar nuestro tiempo y nuestro espacio

 

Si la meritocracia fuera sólida y no un suspiro

no te merecerías tanto dolor de espalda e insomnio.
Si al oligarca le interesa algo

es porque ha comprado su bandera

y le ha creado un nicho en el mercado.

Girar la esquina es imposible en la cuadratura del círculo.
Cambiar de rumbo es imposible al plegar nuestro tiempo y nuestro espacio.



jueves, 21 de enero de 2021

Letras para PUTO GULAG

Hielo en los ojos 

Se levanta el viento,
se acerca la tormenta.
Nuestra espina dorsal
es hielo en primavera.

Nadie limpia el hielo
de nuestros ojos.



Hemos perdido todos los caminos

Hemos perdido todos los caminos.
Hemos perdido toda la razón.

Detrás de las murallas, solo queda un niño
llorando de frío y de terror.

Hemos perdido todos los caminos.
Hemos perdido toda la razón.



El peso del mundo es insoportable

No me quedan lugares donde descansar.
Cada día esta carga me hunde un poco más.

El horror del peso del mundo.

Todas las heridas, todo el dolor,
toda la sangre corriendo sin control.
Duele tanto el peso del mundo.

Gritos sin respuesta y sin una razón.
Gritos que son hijos de nuestro silencio.

Es insoportable el peso del mundo.

Es insoportable el peso del mundo.



Soy el culpable

Soy el perro del hortelano.
Soy el tonto útil del amo.

Soy el culpable del silencio.

Soy el cemento del sistema.
Estoy por debajo de la mierda.

Soy el culpable del silencio.

Soy la miseria de los miserables.
Soy el que pisa al más vulnerable.

Soy el culpable del silencio.

Soy la derrota de todo un planeta.
Soy lo peor, no valgo la pena.

Soy el culpable del silencio.



El tiempo del abandono

Olvidado a su suerte.
Perseguido por la muerte.
Es el tiempo del abandono.

Sin valor en un mundo enfermo.
Sin futuro en un mundo muerto.
Es el tiempo del abandono.

Es el tiempo del abandono.





martes, 12 de enero de 2021

Carne roja

Aunque he olvidado cómo hacer raíces cuadradas
todavía sé que dos más dos casi nunca son cuatro:
si las matemáticas funcionaran los hijos de puta
colgarían por docenas.

Mis genes gritan contra mis decisiones.
Quiero carne roja y mi carne se desespera
produciendo residuos sin sustancia.
Mucho tiempo ignorando mis vísceras.
 
Vivir siempre como obstáculo del propio cuerpo
porque este es un planeta doliente
y la culpa no se va tras ninguna ducha,
y pueden pasar los años pero el dolor vuelve siempre.
    
No pienso enderezar más lineas por un mundo torcido.
Me operaron de un tumor en la cara y no me resultó nada caro…
pero a quien le sopla el viento a favor pierde la memoria
(y elige olvidar el grito) de quien cae al desplegar las velas.
 
Nadie lo dice a las claras pero todos anhelan la purga,
pensando que serán quienes disparen y aúllen
y no quienes revienten en las sombras suplicando.

Necesito otro cráneo donde aquellos hombres grises
callen para siempre.

Necesito otro planeta con más horas y menos muertes,
este se me queda pequeño en su miseria y su viaje roto.

Podría comerme el mundo, pero otra cosa bien diferente
es saber digerirlo y no vomitarlo.





lunes, 11 de enero de 2021

Dulce Navidad

Se acerca el precipicio del año,
el nicho final sin consumidor perfecto,
y nos deslumbran la noche
hileras de luces con banderas primitivas.

Navidad, navidad, dulce navidad.

El cielo recibe su salivazo de lúmenes
mientras una ciudad de simios drogados por las compras
se da de hostias con paquetes envueltos para regalo.

Navidad, navidad, dulce navidad.

Haciéndose harina para amasar fortunas ajenas,
se transmiten virus al esputarse mutuamente insultos
cuando nace el niño dios.

Navidad, navidad, dulce navidad.

Esta sensación recurrente de abismo en espiral,
este desencanto que vierte ya furia,
esta nada tras nada tras nada en cada baldosa
de cada calle cosida a neones y su destello de pus.

Navidad, navidad, dulce navidad.

Este final de año que huele a final del mundo,
esta agotada certeza de haber perdido todas las oportunidades,
este camino forjado en el mercadeo de la desesperanza.

Navidad, navidad, dulce navidad.



miércoles, 16 de diciembre de 2020

Lista de espera

Lista de espera para el colegio,
lista de espera para el piso,
lista de espera para el quirófano,
Lista de espera... siempre esperando.
Nuestros padres en la residencia,
nuestros hijos en la guardería,
nosotros en el trabajo.
Nosotros... muriendo en el trabajo.

La comida escasea como nunca
en tiempos de cocineros con pinzas
posando bajo los focos.
La vida es una carrera en nuestras cabezas
intentado escapar de un laberinto bancario,
ciclópeo, omnipresente, omnipotente.
Los días se acortan y la luz se apaga
como el dinero a final de mes.
Ni la luz del día es fiable
bajo la posibilidad del impago.
El calor de los hogares se pierde en el ocaso
cuando los números se ponen al rojo vivo.

Lista de espera para el colegio,
lista de espera para el piso,
lista de espera para el quirófano,
Lista de espera... siempre esperando.
Nuestros padres en la residencia,
nuestros hijos en la guardería,
nosotros en el trabajo.
Nosotros... muriendo en el trabajo.

Pensábamos que el genio de la lámpara
era una fantasía del deseo inmediato y sin columnas,
hasta que llegó a nuestras puertas
un enjambre de drones de Amazon
acuciado por el consumo de impulsos
y devorando la carroña de nuestra deriva.
En España siempre han sobrado 26 millones de personas,
pero no las fusilarán porque su miseria es necesaria.
Sin ellas la tasa de ganancia se derrumba.
Las rutinas de un ejército de termitas
como palíndromo roto de paraíso fiscal
siempre al otro extremo.

Lista de espera para el colegio,
lista de espera para el piso,
lista de espera para el quirófano,
Lista de espera... siempre esperando.
Nuestros padres en la residencia,
nuestros hijos en la guardería,
nosotros en el trabajo.
Nosotros... muriendo en el trabajo.

Nuestros genes nos condenan al olvido
en forma de piedra inevitable.
Vivimos nadando en plomo frío
que hipoteca nuestras moléculas.
Se cayó Google pero no nos dimos cuenta
porque estábamos en el campo.
Se cayeron los trepas arribistas del carro
cuando los votos comenzaron a fallar:
la hemeroteca es el mejor insulto,
como un espejo perfecto.
Mientras, el resto quemamos los días en la

Lista de espera para el colegio,
lista de espera para el piso,
lista de espera para el quirófano,
Lista de espera... siempre esperando.
Nuestros padres en la residencia,
nuestros hijos en la guardería,
nosotros en el trabajo.
Nosotros... muriendo en el trabajo.


jueves, 10 de diciembre de 2020

Letras para el 4º EP de Heridas de K

Letras improvisadas y grabadas sin pensarlas mucho.

Cómo limpìar un río

Dónde está la lengua que habla de estos días.
Cómo limpiar el río de nuestras huellas.
Dónde están las manos que abren sus ventanas,
que encuentran en sus paredes el calor de lo vivido.
Cómo caminar en este alambre tenso
entre realidades que nos desdibujan
y saber lo que somos, y saber qué queremos,
y elegir las quebradas caricias que esperan
en un valle secreto.
No dormir en las rendijas, ser otro aire, otro viento,
un sendero escondido que nos lleva a cielo abierto.
Donde somos sólo agua y sólo hielo.
Donde el eco del glaciar es el tuétano
de nuestros huesos.




Nuestros cuchillos serán mucho más crueles

Gotas en la ventana, el gato en el jardín.
Las grullas cortan el cielo cuando vuelves aquí.
Un tiempo irreal, sin asideros.
Un silencio mortal, asfalto y cemento.
Rota está la cadena y el esclavo no quiere huir,
asustado de las nubes y del viento,
y del sol de abril.
Nada rompe el miedo de quien de miedo se alimenta.
Nada pone caminos en los pies del que tiembla.
Hay una nueva geometría en las calles,
nuevas distancias y abismos insondables,
caras que esconden la voz como nunca la escondieron,
miradas abandonadas por las palabras del silencio.
De esta saldremos convertidos en mejores personas.
De esta saldremos haciendo mejor la guerra.
Nuestros cuchillos serán mucho más crueles.



Corza asesinado por un mierdas

Sus huellas mueren en el arroyo.
Sus ojos cansados. Ya no la oigo.
Ya no será una sonrisa en el bosque,
ese secreto que espera en el monte.
Toda su fuerza, su limpia silueta
desparecen en las babas de la bestia
que apenas sabe hablar sin cagarse encima,
ectoplasma que vomita en la vida.
Nada como su luz al anochecer,
como su vuelo de curva inadvertida.
Eres mono contrahecho
que se baña en excrementos,
una boca sin palabras,
los sueños que todos odian.



Mujer loba

Sedienta de luna, sedienta de ira,
como en aquel tebeo de Alan Moore.

Sin descanso, sin un hogar.

Rodeada de tedio, sufriendo en silencio.
Helada en invierno, perdida en lo azul.

Sin descanso, sin un hogar.
Un mundo hostil, balas de cristal.

Despacio se abre la herida del cielo,
deprisa se pierde tu voz en el tiempo.
El miedo da paso a la furia y la rabia,
destrozas la cárcel de las miradas.

No esperas ya nada que no esté en tu mano.
Confusa y cansada de este mundo extraño.
Tanta violencia, tan pocos resultados.
Estamos tan perdidos, vivimos tan enterrados.

Sedienta de luna, sedienta de ira,
como en aquel tebeo de Alan Moore.





miércoles, 9 de diciembre de 2020

Plaga de conejos

Constantemente en la radial de fumigación atronadora,
decenas de coches densos como grasa zumban mil por minuto,
sobre los límites de velocidad permitidos en cualquier anatomía,
anatomía nacida y nutrida de gases negros como almas de oligarca;

partiendo el territorio su serpiente circular de hastíos,
yendo en tropiezo eterno a vender malamente su fuerza de trabajo
por un sueldo obligado en su vergüenza, por un sueldo de mierda,
acelerando sin norte por la radial en contra de todas las bocas. 

Al lado de esa arteria de la miseria vestida de luces metálicas,
al lado de todo esto dicen, dicen que hay una plaga…
de conejos.

Vidas atascadas para producir cosas que no necesitamos,
como cuchillos sin pan y labios sin futuro, sin sombra,
se desesperan en celdas con aire acondicionado y lector USB.
Una fotocopia de una fotocopia de una fotocopia.

Decenas de miles de vidas subsumidas a cada instante
en interés de minorías podridas en cuerpo y alma
pero con paraísos de compra y venta y banderas de recambio en el todo a cien,
matando y esquilmando el planeta, su tuétano y sus albas...

Al lado de todo esto dicen, dicen que hay una plaga…
de conejos, y por eso hay que matarlos,
porque el descaste lo decide el más cruel,
el que hace de la lepra su herencia y su legado.