martes, 25 de noviembre de 2025

Os quedasteis con la posibilidad de endeudaros

Os acercasteis al socialismo
y el capitalismo se puso en guardia:
os dio con la emergencia del miedo
casa, trabajo y estabilidad
para formar familias,
para pedir crédito,
para comprar televisiones
y pantalones vaqueros.
Cuando el capital completó su labor 
de carcoma más allá del muro,
se acabó el trabajo,
se acabó la casa,
se acabó la estabilidad,
y os quedásteis con la posibilidad
de endeudaros alquilando
software y airbnb.
Pero ya os habían convencido
de que el socialismo no funcionaba.

domingo, 23 de noviembre de 2025

Evitamos el gozo y el absoluto por su escaso peso

Estallar de plenitud y logro
como si el futuro no fuera
ni sus cenizas.
Evitamos el gozo y el absoluto
por su escaso peso,
su grosor en micras,
su nula trascendencia nuda
y su egoísmo intrínseco.
….y llegamos a esta seguridad
por puro egoísmo
no obstante.

La satisfacción del ser completo
sigue siendo lo más nimio, ridículo, vapor;
nuestro universo cabe en una canica.
Arrancarse las alas tras quemarlas,
con alegría nihilista,
porque volar ya es sólo otra forma
de revolcarse en el barro,
hacer descender los cielos al infierno
sucio y cotidiano.
Deshabitamos así lo habitado 
como única manera de encontrar refugio
porque el tiempo (y es siempre) nos atraviesa
con su mera cortina de balas
que no vemos pero nos rompen.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

La gran belleza es minúscula y fea

El pobre Lester Burnham no pudo
resistir tanta belleza.
Y es que la belleza también
medra en el genocidio
si cuenta con el suficiente número
de miradas torcidas.
La fealdad de las pequeñas cosas
cementa el consuelo de las manos
sin amo, abandonadas.
Todos buscamos un brillo fugaz
donde asegurar el paso.
Hay belleza en un hongo nuclear,
en las dendritas debilitadas
por la hambruna,
en la erosión acelerada
de un misil hipersónico
atravesando eléctrico
una torre de hormigón altísimo,
en el delicado transitar plástico
de la carne por lo cárdeno,
púrpura, añil de sombra
donde se hunden los nudillos
cuando golpeamos por amor
a quien amamos.
Hay belleza en el horror
cuando la belleza es
imperiosamente necesaria
(no importa el coste)
como último refugio.
Y si no la hay,
nos intoxicamos sin solución,
alegremente en el esfuerzo
de conformarnos con su fantasma.
La belleza es dios.
La belleza es una criptomoneda,
el patrón oro, un Picasso en subasta:
sólo existe
cuando suficientes imbéciles lo creen
y dictan otro evangelio de mierda.