No puedo ser más de lo que soy
ni más de lo que pienso
porque nada de lo de fuera
me pertenece.
Nada puede ser enteramente mío,
pues no soy más que una suma
de realidades ajenas.
Paseo por el Rastro
para reencontrarme
con una vieja tristeza,
la misma que se mueve
en las menguantes uves de las aves.
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