domingo, 17 de mayo de 2020

Las calles vacías de la gran pandemia

En las calles vacías de la gran pandemia
todos remamos al compás del oligarca
en un barco varado 
mientras trafican con nuestro miedo.

En las calles vacías de la gran pandemia
amanece mucho antes -lo he visto-
aunque la luna se aferre a la noche
disfrutando del silencio.

En las calles vacías de la gran pandemia
la vegetación se desborda y la gente es una amenaza que crece
como crece el odio en la mirada de la urraca,
como brotan hematomas y mordazas,
como mueren las caricias y engorda la banca.

En las calles vacías de la gran pandemia
el imbécil del BMW y bandera de España en ventana
se asusta del bosque y procede a arrancar su motosierra.

En las calles vacías de la gran pandemia
los faros lejanos del tráfico son señuelos
de monstruos abisales
y los colegios enmudecen un poco más.
En las calles vacías de la gran pandemia 
se mezclan las salivas de porro en porro
porque la muerte se vende a la baja
y los viejos ya no cotizan.

En las calles vacías de la gran pandemia
nos aglomeramos bajo tierra mientras nos roban los besos,
somos rentables como uvas antes de bajar la prensa

Y comprendo que no hay futuro
en el hedor del tabaco al amanecer;
y si no masticas sangre pisando un acelerador
al final te hacen desaparecer.
En las calles vacías de la gran pandemia
las reuniones serán solo para consumir,
para que no veamos cómo nos consumimos
en el frío.




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