miércoles, 22 de diciembre de 2021

eskOOmbrO!

Con Luis de Otomo Rcs hemos montado un proyecto de textos sobre bases. La idea es dar mal rollo. Él monta el sonido, yo escupo mis mierdas.


Cómo descansar cada noche

Cómo descansar cada noche si cada noche es una herida sin cerradura;
cómo descansar cada noche si cada noche es una cadena;
cómo descansar cada noche si nos quedamos a solas con la luna;
cómo descansar cada noche si a la mañana somos un castillo de arena. Es terrorífico pensar cuántos síes componen nuestra negación diaria. Descubrir con inevitable resignación que tu sombra es más física que tu cuerpo; que hay más sudor en ella que en tu ropa. En la distancia toda silueta es la de un asesino y luego ya se verá. Intento esperar a las personas pero cada disparo es un pero. Intento repararme en el hombre, pero cada volantazo y acelerón es un “no puede ser”. Así aceptar que somos una suerte de vampiros en la historia, pues no habrá reflejo de nosotros en el futuro, pues solo podemos habitar la noche más larga. No aspiro a la cobardía egoísta de quien espera milagros. Comprendo mejor el futuro contemplando hormigueros. Comprendo peor el presente si lo cuento con los dedos. Cómo no perder la esperanza si llamas libertad a que tu boca huela como el culo de tu coche, si hay un activismo de falsa bandera hundiendo todos los barcos. Grabo notas de voz en un día de viento. Necesito un nuevo diccionario que no mienta, páginas claras en las que descansar las manos momentos que resistan como vietnamitas al tiempo. Con mi mero respirar recibo el legado de fracasos de quienes nos precedieron; su hálito renovado tras el último estertor, verde máquina de un planeta condenado a morir de verde. Paseando me acompañan arbustos rodando, ciclo en pistas duras flanqueadas por ramas de hoja caduca. Hoy no escribo gilipolleces porque basta con lo que pasa. Lo más importante de una casa siempre son los vecinos.



La ratio de ostias crece cada viernes

En el Corte Inglés la poesía se vende al peso y en streaming, troceada por bufones que esperan follar tras el bolo. Los conciertos de hardcore son sesiones del parlamento turco, su violencia tan estúpida como el trabajo asalariado. En el “son chavales, déjalos” está toda la derrota. No nos vamos a engañar: me encanta terminar tarde de trabajar y así tener excusa para no salir de casa y evitar encontrarme con vuestras mierdas. Es mejor vivir equivocado entre plantones que vivir de acuerdo a un mundo que se hunde. El ratio de ostias crece cada viernes y en proporción mengua mi esperanza. Para Pessoa todo era inútil pero no dejaba de escribir por eso el muy pesao. Si un gobierno no puede cambiar lo que gobierna, es que no gobierna, sólo ejecuta órdenes. La competencia conduce a la excelencia en la rapiña y la explotación. Si mantienes como amigo a un enemigo de clase quizás te has equivocado de clase y nos metes en problemas. Muero ahogado por el olor deprimente a barbacoa que flota sobre hectáreas de chalets burbujeros cada finde. Vivo en el miedo por estar rodeado de gente que cree en criaturas mágicas. Últimamente no me hablo mucho con la vida: nos hemos distanciado,
porque siempre hay alguien que mantiene vivo el fuego en la relación
y alguien que prefiere poner el cazo, inmóvil como un lagarto calentándose al sol. Una vez que normalizas que madre o tu hija se prostituyan,
esperan en la cola de la derrota tu sobrinito en un taller y las cooperativas de distribución de heroína, porque la libertad y el empoderamiento, porque todo es debatible, porque tú no eres un puritano. Tras todo elogio al cóctel molotov descansa el andamio del panóptico. Negarlo es negar que el sol sale y se pone. No me rompo los nudillos para que sigáis tragando vodka. Prefiero envejecer con ira y grito en esta furia cretácica que rompe las noches en paseos sin meta ni plan previo. Ácratas contra las cárceles, el garrote y la tortura que rajarían sin remordimiento a quien revienta cachorros de perro. Centros de exterminio depende de para quién. Yo hace tiempo que reconocí el valor de las cloacas y la ostia a tiempo. Mi camino es elástico pues se basa en la rutina de esquivar,
porque sentir y sondear es la esencia del sendero. Supongo que llegar tarde a todos lados y repetir variando casi imperceptiblemente lo ya dicho construye la esencia del viaje, instala la base de roca del camino. Veo desfilar la alegre columna de la guardería por la acera y veo cómo se cuadran las filas del paro, las colas del hambre.



No hay escapatoria

No me detengo a pensar en las certezas,
porque así la inercia se convierte en un trabajo imposible,
en un trabajo durísimo. No me detengo demasiado a disfrutar de los momentos porque ya escucho rondar la culpa. No puedo ser amable con los cuchillos que abren heridas. Inevitable entonces ser como el carbón que mancha y quema pero también calienta. Renuncio a las palabras cuando todo es un insulto. Podría llegar a amar esta tierra si no insistiera tanto en sacrificar a sus hijos a ajenos dioses de muerte que sólo se comunican con silencios. ¿Por qué arder tanto para acabar siendo ceniza? Pues por la luz. Porque la luz. En el parque los niñatos de altavoces inalámbricos se encargan de machacarte con la agenda cultural del Mercadona, con la agenda omnipresente en todos los canales de televisión y de youtube, de radio y de telegram. No hay escapatoria, no hay escapatoria. Usamos con alegría la ferocidad nihilista de las balas pero sólo nos asomamos a su abismo cuando es demasiado tarde. Hace tiempo que dejé de hipotecar mis días a cambio de una promesa incierta tras la muerte. Hace tiempo que dejé de creerme la ostia porque no tengo ni media;
tengo problemas para encontrar la línea entre la estupidez, la incontinencia y la agenda del mercado.



Otoño entre escombreras

En el primer beso aguarda impaciente el último, ningún beso elimina nuestra esencia de seres solitarios. Es imposible ser original cuando sólo compartimos la misma base de datos, la misma base de datos. Amar es sólo una consecuencia mecánica del miedo. Es imposible la elección en un campo magnético. Siempre llega ese momento en el que se extingue la hoguera y su calor, y no sabemos qué hacer con la ceniza. Sé que no hay vacuna ni sutura ni tiritas contra un tipo que se divierte matando. Sé que no hay camino, sé que no hay palabras
y por eso me pongo tan fuerte que ya no tengo tríceps sino triceratops.
El mercado fábrica productos cuyo único objetivo es ser vendidos sin prestar servicio alguno. Quizá sólo seamos un nudo de derivas cuyo único objetivo sea ser lloradas sin epitafio. La poesía nos une y nos separa definitivamente como nos separan nuestras decisiones, como nos une el verso de un piquete si no perdemos todo a manos de un fondo buitre. Vuelan libres y salvajes facturas y cartas de Hacienda,
citaciones judiciales, advertencias de impago y avisos de multa;
flotan rotas en pedazos por el sur de Madrid sus mariposas blancas, su confetti de tristezas. Vertederos donde escondemos las culpas,
escombreras viejas y coches quemados,
charcos de vertidos donde muere la esperanza,
serpientes patéticas de condones usados. Se eriza nuestra piel en los giros del reloj de arena.
La ciudad no deja de extender su necrosis:
penetra violenta y rítmica el territorio con máquinas de metal torcido y lógica turbia. Otoño entre escombreras.




Para qué buscar la humanidad en vagones y plazas atestados

Imagino mi ciudad recibiendo sin alcantarillado la sangre de todas las criaturas que la fundaron, la alimentaron, la sostienen, la proyectan al futuro; imagino mi ciudad con peatones chapoteando en sangre.
He olvidado el móvil en casa y he vuelto al barrio de mi infancia por un día. Me asalta el eco de los rugidos en el polideportivo del barrio rebosando testosterona, rompen el aire; es sólo es un partido y me suena a masacre. Si la vida es inmediata se me escapa; si la rima es inmediata se me escapan los días en que la casa se va pareciendo a un nicho poco a poco con el tejer de las agujas del reloj. En Navidades, Preciados revienta de multitudes corriendo con el frenesí suicida de la perdiz al raso. Cada vez que gritáis cada vez;
cada vez que disparáis cada vez; cada vez que celebráis la nada cada vez;
cada vez que os drogáis cada vez cada vez es más tormentoso y difícil
de cruzar este mar cada vez. Condenado a echar raíces: para el camino se necesitan garras y sangre. Estoy rodeado de orgullosos propietarios de materia gris terriblemente gris. Leo y camino al mismo tiempo. Me advierten de que me voy a caer los mismos que llenan de nada sus teléfonos mientras conducen. Soy mal entendedor del mundo pues siempre equivocado lo anticipo y por eso no comprendo sus preguntas. No olvidar nunca que los prostíbulos,
que los calabozos de la tortura, que la mancha de sangre del suicida desahuciado comparten las mismas calles en las que juegan nuestros hijos, se componen del mismo ladrillo que protege
nuestro descanso hipotecado; no olvidar nunca. Pertenezco a una generación cuya infancia será más segura que su futuro; cuyo futuro desapareció hace veinte años y camina por simple vacío de hacer,
con pasos lastrados que perforan la tierra como meteoros en la nieve, con el peso muerto y culpable de los hechos,
con el peso de ser víctima y victimario. El cordero de Dios en realidad era el lobo y medró gracias al pecado. Los niños y los borrachos siempre están cerca de la verdad por eso matar es un acto ligero en sus manos. Para qué buscar la humanidad en vagones y plazas atestados y rebajas en bares y recitales si ya sólo y en el viento nuestra condición me aterra y desarma. Cuando piensas que nadie es inocente es fácil castigar a cualquiera. Despertarse poco a poco arrastrando añicos,
partículas, pedazos de uno mismo desde el primer café hasta la madrugada,
arrojarse al sueño como quien acepta su tumba. Aferrarse a lo minúsculo del mundo a modo de caparazón. El cordero de Dios en realidad era el lobo y medró gracias al pecado.




Telegram will tear us apart

El mar me pone triste, el mar que oxida mi bicicleta,
el mar me pide la fuga de los cuerpos, de mis días. Se arraciman carreteras y su asfalto nos embiste con la llama de una duda que es de hielo y que no brilla. Telegram ha matado el espacio de pensar. Love will tear us apart. Donde quiera que descansen los ojos agotados siempre aguarda una pregunta que nadie ha preguntado, que no tiene respuesta y si la tiene, tiene punta, un cuchillo sin certezas con su filo preparado. Todos los cuchillos goteando miel y mantequilla pueden gotear sangre mañana. Todos los nortes se han perdido, he cabotado todas las orillas de mis sábanas. Telegram ha matado el espacio de pensar. Love will tear us apart. Dónde tú ves chavales en rebeldía visceral yo solo constato el stock asegurado de violentos productos al servicio de la banca. La gente enseña en redes con orgullo confundido las últimas compras con las que tapar sus nadas. La contradicción irresoluble del obrero de derechas: actuar como si estuviera solo en el mundo pero pensar que el mundo le debe algo. Cómo ser realista y si la realidad es algo absurdo y a estar enfermo y obeso lo llaman desobedecer la norma. Al fusilado le crecen arañas de sangre en el pecho y le invaden las cucarachas el nicho.

Telegram ha matado el espacio de pensar. Love will tear us apart.

Tengo toda mi vida en la pantalla, a mano. Soy como un gato, sólo entrentenme un rato. Tengo agua caliente, lujo de Occidente. Dame un búnker para intentar amar al hombre. La llegada de internet puso de manifiesto la pervivencia del manicomio, su extensión como territorio y calendario, la necesidad de buscar un triángulo afilado que nos rasgue la piel, que quiebre la voluntad de quien te robó la pluma, de quien te escondió el papel. Telegram ha matado el espacio de pensar. Love will tear us apart.



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